Era aquel que andaba siempre con mirada intensa de diez de frente
La mira presta en un cañón de circo de esos que apuntan al infinito
Por los filos de veredas desahuciadas, cuántas veces caminó
Sin perder en el desahucio su camino, ni en la acera su destino
Ni en el tren su corazón.
Quién dijera que ya no se lo ve por estas tierras,
Caminando sin fronteras
Quién dijera
Que lo han visto que sueña con sus sueños, que anhela sus anhelos.
Que cuando regala un centavo por la calle o a un extraño una sonrisa
Siente que camina en las cornisas mercando con su propia vida a cambio de algún detalle.
Quién dijera
Él se perdió
Hoy el macho de frente amplia, de mente abierta y de lengua larga
Se sienta dos veces por semana a esperar que lo levante el miedo
Qué no ves que casi siempre un enredo con un sólo dedo se desata
Niño no dejes de hacer caso a las olas, córtate el pelo y esa corbata
Que así cuando sonríes se delata que alguna vez hubo una estación.
Y que aún espera ahí sentada la novia de tu esperanza, la amante de tu pasión.
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