dedico el espacio a esos manes que parecen estar colgados por ahí en algún cabo suelto, como haciendo tratos con la existencia pa llegar mismo a un acuerdo. Esos que acostumbran sentarse un poquito más allá como pa dar espacio, porque por aquí ya somos muchos; pero que a la hora de la hora se engríen con cualquier cariñito… jaja ¿eso te gusta no?
¡Qué manes más van a ser pues! Los de acá a la vuelta, los de aquisito no más, los de párame bola, los de te toco más alto pa ver si te callas pues chucha, los que escriben en papel higiénico y luego bajan la válvula, los que escribiendo se detienen para vivir un ratito, los muertos que se creen poetas y los que no se creen también.
¡Más claro!,
para todo aquel que, por los menos un segundo en su vida, creyó en darle chance a la inmortalidad.
La góndola estancada
La góndola estancada
La obviedad descrita mil veces
El vaivén de los reclamos en la noche sólida
Esa noche sin estrellas
Parca
Tonta
Asustadiza
Esas ondas en el pecho
El goteo helado del destino
Atravesando el corazón como el cuchillo
Y esas manos que siempre regresan
Cada vez más toscas
Cada vez más huecas
Cada vez más viejas.
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