¿Has notado que un buen poema causa un efecto llenador que amansa los antojos producidos por aquella dieta humana (salvaje) de explicar la vida con cocktails precocidos de dos o tres verdades absolutas? Hacer dieta es bueno, pero vamos... ¿Quién se muere de una sobredosis de misterio? Un buen poema parece que rellenara ciertos vacíos, ciertas ganas de algo, cierto morbo, pero al final no hace más que plantearnos un mundo más misterioso que el que quisimos resolver en un principio. Ojalá nunca se nos acabe el misterio de la vida.
“En algún lugar debe haber un basural donde están amontonadas las explicaciones. Una sola cosa inquieta en este justo panorama: lo que pueda ocurrir el día en que alguien consiga explicar también el basural”
Julio Cortazar

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